José Ignacio Delgado

para cascanueces-blog.com

Diálogos #1: Teresa Ramos

LABORATORIO MUSICAL TËRESITA RAMOS

Valladolid

LA IMAGEN

(Retrato de Teresa Ramos, © 2020 J. I. Delgado)

PERFIL

Teresa Ramos (Tere en el ámbito laboral y es de suponer que para los amigos, Tëresita cuando firma su música) disfruta del don de hacer sentir bien a la gente. A despecho del tópico, tantas veces antesala del prejuicio, no parece que haber nacido en Valladolid le haya conferido esa aspereza castellana con la que tanto se frivoliza. Muy al contrario, su serena actitud denota una nada afectada cortesía, acaso adquirida tras patear incansable el mundo y comprender que la mejor forma de conducirse entre las más diversas culturas es llevar por delante una sonrisa. Tomen nota los turistas que asolan nuestras ciudades. Presupongo por tanto una biografía intensa y nómada que la conversación va confirmando, y ante el riesgo de perdernos en detalles y dejar volar las horas, decidimos acotar los temas al terreno de lo musical, lo cual casi es lo mismo que no acotarlo en modo alguno. Teresa estudió violín y canto en la Escuela Municipal de Música, donde comenzó a entender la trascendencia de este lenguaje como herramienta universal para la expresión de emociones. Dicha intuición se vería luminosamente confirmada en sus primeros viajes para conocer culturas nativas. Más tarde, compartiendo la fascinación por la música carioca, fundó con David García Os bichos da Temporada y viajó a Brasil. Siguiendo de nuevo la llamada del nomadismo, recaló durante una larga temporada en el Valle Sagrado del Perú. En Urubamba convivió con una familia de mujeres-medicina, experiencia trascendental que confiesa cambió su vida. De nuevo en España, en 2012 tomó contacto con la artista francesa Agnès Frilley, y juntas formaron el proyecto LAMAT, a modo de laboratorio musical en el que se combinaban la voz e instrumentos étnicos. LAMAT proponía un concepto de viajes de sonido que exploraban (esta palabra es clave para comprender la personalidad de nuestra protagonista) los recuerdos ancestrales que guardamos en el interior de nosotros mismos; esa memoria era traída de vuelta en un viaje inverso y expuesta frente al público, quien compartía sus impresiones como parte de la experiencia. Interesada también por la Música Electrónica y Electroacústica, recientemente crea en solitario un proyecto en busca de la introspección a través de la mezcla de sonidos étnicos, voces que se deforman hasta la deconstrucción, e impulsos electrónicos. Esta "contaminación" (el término es de la propia autora) conduce en último término, a la abstracción, su actual objetivo como artista. En paralelo a lo anterior, vive embarcada en diversos proyectos de los que también hablaremos en la entrevista. Actualmente, Teresa reparte su tiempo entre Valladolid, Madrid, y aquellos lugares donde su sed de búsqueda la lleve.

EN 1 MINUTO

En primer lugar, Teresa, gracias por prestarte a este primero de los Díálogos de nuestro Blog "Las ciudades invisibles". Esta entrevista por tanto se publicará en una plataforma virtual. Comenzamos precisamente por ahí. Sabemos del potencial de la comunicación digital, pero ¿crees que internet es un entorno válido para un verdadero intercambio de ideas?  Negar su validez sería absurdo. Es cierto que las RRSS se manejan a través de códigos de respuesta que a veces no comprendemos pero la información está ahí. Por eso la fusión de esos códigos con el conocimiento es interesante. Puede que la información que comunicamos llegue al público, puede que no, eso es difícil de saber de antemano. No sabemos a qué tipo de público pueden llegar unas cosas u otras, pero no podemos renunciar a lo que somos por intentar llegar a toda costa a las RRSS. Nuestra generación debe luchar por integrarse en esa corriente y comprenderla pero sin renunciar a lo que somos en esencia.

 

Sin embargo y salvo contadas excepciones, puede comprobarse que lo habitual viene a ser un mero intercambio de banalidades con el objetivo de conseguir un like. ¿No echas en  falta una mayor profundidad?  Sin duda. Lo echo en falta constantemente. Y precisamente ahí es donde puede aportar algo nuestra generación, que entiendo que busca ese intercambio de ideas. Eso no quiere decir que no nos perdamos en esa corriente general de banalidades, pero debemos seguir intentando fusionar nuestro modo de pensar con un modo de pensar nuevo, fusionar las diferentes formas de entender el mundo de las tres generaciones que ahora mismo utilizan las redes.​

¿Quién es Teresa Ramos?  Teresa Ramos es, ante todo, una mujer que busca. Desde que tengo recuerdos he sentido la necesidad de buscar en muchos sentidos. Sentido personal, sentido espiritual, sentido musical… Creo que me definiría como una exploradora. Me hubiera gustado ser una especia de Indiana Jones a la busca de culturas ancestrales que viven dentro de mí. Me considero también una mujer de investiga en la tradición para comprender el mundo en el que se encuentra. La búsqueda puede ser peligrosa porque podría ocurrir que nunca encuentres, pero el propio camino de búsqueda es en sí descubrimiento.

 

ENTREVISTA

(Teresa, durante la entrevista)

¿De dónde viene el concepto de Laboratorio Musical?  Es un espacio concebido a modo de laboratorio científico en el que cada momento de ensayo es una experiencia que lleva a dar forma a una idea. LAMAT respondía a un momento de inicio, año 2012, en el que se hablaba mucho de los Mayas. En esa cultura Lamat es la octava estrella, que corresponde a la música. Luego nos dimos cuenta de que el nombre también correspondería a las iniciales de “Laboratorio Musical de Agnes y Teresita”. La evolución de ese proyecto continúa el concepto de "laboratorio", pero ya con mi nombre pues actualmente trabajo en solitario.

 

Entiendo entonces que LAMAT es un proyecto que inicias con otra artista.  Sí, con Agnès Frilley. Yo me encuentro con Agnes en un concierto suyo en una localidad de la Sierra de Madrid. Me fascinó su música, llevaba además unos instrumentos maravillosos, flautas indígenas, cuencos metálicos con cuarzo y oro, y enseguida me puse a cantar…, nos miramos a los ojos y poco después estábamos trabajando en un proyecto común de experimentación que nos ha ocupado varios años.

 

¿Cuáles son tus referentes e influencias en el ámbito musical?  Mi gran referente ha sido Franco Battiato. Creo que ha sido mi “padre musical”, un amigo, un inspirador. También la música brasileña, otro de mis padres sería Caetano Velhoso, quien abrió un camino de exploración saliéndose de la Bossa Nova. Muchos otros artistas que deciden salirse del camino y explorar, han llamado mi atención. Adoro a Éliane Radigue, quien partiendo del concepto de Música Concreta, llegó a lo que llamó la “música contínua”. Escucho piezas de Música Electroacústica, todo ese campo que utiliza el sonido como una herramienta para poder expresar lo que se tiene dentro.

Me llama la atención una pieza de 2013, de la serie Minimmento#0, titulada “De la profundidad hacia fuera”. En ella se escucha tu propia voz relatando una experiencia relacionada con la memoria y el agua. En cierto sentido, el inicio me ha evocado algún tipo de consciencia que emerge del elemento líquido y se enfrenta, por así decirlo, con la tierra. Esto podría remitirnos a un lejano punto evolutivo o incluso a una metáfora del nacimiento. Sin embargo, en un momento dado pareces expresar el reencuentro y el diálogo con alguien que ya no está. Entonces todo el conjunto de la pieza parece adquirir un sentido onírico.

La serie Minimmento surge de la idea de hacer resurgir de la memoria experiencias vividas en algún momento pero que permanecen escondidas. Más precisamente, recuperar instantes del pasado en los que se ha cometido un error, y que permanecen ocultos en la memoria. La idea es recuperar esos instantes para hacer un ejercicio de sanación, aunque también podemos enfocarnos sobre un instante de alegría. En esta pieza en concreto la presencia del agua me permite un entorno de paz, un estado de introspección desde el que surge la mirada hacia afuera, es este caso representada por el pájaro, un petirrojo que, en algunas culturas, se cree que es portador de mensajes de otros mundos. Por eso, una vez entregado el mensaje, se inicia otra secuencia sonora para poder llegar a un perdón interior. Minimmento trata de ese camino. Hay otras dos grabaciones que reflejan distintos estados, todas con un ese pequeño instante inicial, que yo hago muy grande, a partir del cual se recorre ese camino.

¿Qué instrumentación utilizas en tus piezas?  Utilizo sobre todo el programa Ableton Live 10, a través del cual manejo todas las demás herramientas e instrumentos. Por ejemplo, ahora utilizo para las piezas que compongo para Cascanueces una pequeña kalimba. Manejo también sintetizadores, guitarras, violín…, pero sobre todo lo que más me interesa es la voz. Llevo trabajando en mi voz muchos años porque creo que es el instrumento más completo, con el que puedo jugar utilizando la tecnología. En la actualidad voy hacia lo abstracto. Hago desaparecer de mi voz muchos elementos, me hago desaparecer a mi misma cambiando de forma. Por ejemplo, puedo iniciar una pieza con un canto y a través de la tecnología hago desaparecer los elementos que dan forma a ese canto hasta llegar a la abstracción del sonido. Se crea así un contexto sin referencias reconocibles. A eso quiero llegar.​

También me ha llamado la atención una pieza publicada en la plataforma YouTube, en compañía de Agnès Frilley, que forma parte de un concierto. Me refiero a “La Música de los orígenes (despertando a MU)”, en la que hacéis referencia a un continente mítico, Lemuria, que algunos estudiosos sitúan en un tiempo anterior a la Atlántida. 

Durante el tiempo que estuve viviendo en los Andes peruanos, tuve ocasión de asistir y participar a conversaciones de tipo muy diferente a las que solemos mantener en nuestro primer mundo. Se habla por ejemplo de elementos “sobrenaturales”, como luces en el cielo, que ellos tratan con toda naturalidad. La tradición oral andina hace referencia a un gran continente donde señalan su origen, Mu. Mu no es Lemuria, que se sitúa en el Indico, mientras que Mu lo hace en el Pacífico. Cuando yo volví a España tras esa estancia, le comenté esta idea a mi colega Agnès y nos pusimos a trabajar sobre la idea de crear con la música una línea de tiempo.

(La Música de los orígenes - LAMAT)

De esta forma pensamos en una trilogía, pasado, presente y lo que llamamos “futuros ancestrales”; se trataba de crear una especie de rueda del tiempo con un movimiento continuo que rescata, trae y lleva.

No pocos estudiosos del arte o artistas mismos creen que lo más interesante se está produciendo no en los espacios acotados de cada lenguaje artístico (Música, Danza, Poesía…) sino en un espacio indefinido que separa a unos de otros. Me refiero a esa tierra de nadie donde artistas de diferentes especialidades se unen para intentar crear algo nuevo. ¿Eres de la misma opinión?  Pienso que cada espacio interdisciplinar nuevo que se crea en las artes es importantísimo. Salir del espacio propio y crear sinergias con otros artistas. Volviendo a las redes, una de sus razones de ser es que buscan crear comunidad, y ese pensamiento puede trasladarse al mundo real y también al mundo del arte.

¿Sigues algún patrón o estructura musical establecido o improvisas los formatos? Es un poco contradictorio, pero creo que voy improvisando aunque en el fondo siempre hay un patrón... Me explico: al componer una pieza me veo improvisando, pero en realidad, si mirase dentro de mí misma, creo que encontraría un patrón de trabajo que me va surgiendo del inconsciente y, en ocasiones, lo veo con gran claridad. Cuando no escucho esa idea sonora, me siento frustrada. Por eso creo que sí existe un patrón general que va aflorando a través de la intuición de una idea que a veces se concreta y otras no.

Otro punto de interés de tu trabajo, por lo que tiene de diferente a lo anterior, es la colaboración con las tiendas Cascanueces. En algunos de los breves vídeos comerciales editados por esta empresa, tú aportas un fondo musical que tiene mucho de experimentación.  Sí, para Cascanueces compongo unas breves piezas que sirven como fondo para imágenes de colecciones de moda. La idea que inspira esas piezas y los vídeos es un eslogan que dice “Ropa que vive en mí”. Yo recibo el vídeo y, dependiendo de factores como el ritmo de las imágenes, la actitud de la modelo o el tipo de prenda, compongo una música que trata de dar vida a ese eslogan. Yo vivo en la ropa, pero también es la ropa la que vive en mí, me elije a mí para vivir.

(2 trabajos para las tiendas Cascanueces - Créditos al final de cada vídeo)

Tu música, como todo arte, es reflejo de ti misma y sin duda tiene mucho de búsqueda y espiritualidad. En ese sentido, ya hemos hablado de la influencia que ha ejercido sobre ti la cultura andina, pero me pregunto si existen otras que también pueden haberte fascinado.  En realidad todas las que he tenido la oportunidad de conocer. En cierto modo, creo que todas las culturas viven en nosotros. Pienso que el origen es común y forma como una gran caja de recuerdo y memoria. Este trabajo que desarrollo para Cascanueces, por ejemplo, me lleva muchas veces al instrumento étnico y al sonido de lo ancestral. Al mismo tiempo estoy investigando sobre un trabajo acerca del desierto, que tiene que ver con el sufismo, y ello me está llevando a la abstracción.

Eres creadora, y mujer. ¿Crees que esa condición merece una consideración diferente a su equivalente masculino? Dicho de otra forma: ¿Se presupone una diferencia entre un músico por el hecho de ser hombre o mujer? Creo que al asociar el concepto “mujer” a cualquier ámbito entramos en consideraciones complejas y diversas. Hay que tener en cuenta multitud de parámetros invisibles que ni siquiera las mujeres sabemos que existen en nosotras. Una dimensión básica es la vida cotidiana, pero también (y esto es común en mujeres y hombres) lo es la exteriorización de nuestro espíritu. La creación es necesaria para trascender los problemas cotidianos, pero en el caso de la mujer es habitual perdernos en nosotras mismas en nuestro intento de darnos a los demás, lo cual creo que es una característica casi biológica. Por ello creo que, como decía Virginia Wolf, debemos construirnos nuestra “habitación propia” para expresar lo que cada una es realidad, y en cierto modo aislarnos de tantos factores que nos influyen alrededor.

Vivimos tiempos de profundas y, a mi entender, justas reivindicaciones. En el ámbito del arte, yo mismo he intentado poner de manifiesto ciertos “olvidos históricos” ciertamente llamativos, como los de las mujeres poetas en España. Volver la vista atrás para rescatar del olvido a muchas artistas es un simple acto de justicia. Como mujer y creadora en el S. XXI, ¿crees que hoy existe algún tipo de limitación en el mundo del arte por el hecho de ser mujer, o entiendes que esa discriminación es algo que pertenece al pasado?  Creo que aún se necesita mucho tiempo, generaciones enteras ….El trabajo realizado por nuestra generación y la anterior ha sido de gran importancia en ese camino. Hace dos años (2018) asistí a la manifestación del 8 de marzo en Madrid. Fue una experiencia increíble estar rodeada de mujeres diversas con diferentes reivindicaciones, todas válidas y necesarias, pero seguramente con el punto en común del deseo de superar traumas e injusticias. En mi opinión, el rescate de las obras artísticas de aquellas mujeres que no tuvieron voz es importantísimo, pero también creo que ese rescate tiene que hacerse desde el punto de vista femenino, porque si no volveríamos a la situación de que es el hombre el que se ocupa de ese trabajo… es un problema no fácil de abordar. Por otro lado, doy mucha importancia al hecho de que este tipo de movimientos es un vehículo que transmite mucha energía. Sentirte rodeado de mujeres de veinte años que luchan por esos ideales, te hace fuerte. Por ejemplo, cuando vuelvo a mi casa, en un barrio que tiene sus “complejidades”, sola y a ciertas horas, pensar en esos momentos que he compartido con otras mujeres me da una fuerza muy importante, porque el miedo desaparece. Todo este movimiento está dando también como resultado que una nueva generación de mujeres se esté educando en ese “no miedo”, y las jóvenes creadoras ya crean desde el no miedo a recibir una negativa. Conozco una amiga italiana que ha creado un canal, “La escuela de mujeres” en el que, a través de podcast, está rescatando historias de mujeres artistas del pasado. Esta escuela también es presencial y, entre otras cosas, la disposición de las aulas es diferente: todas forman un círculo y ofician como un ritual. Se recupera la información, pero también se transmite de otra manera. Mi conclusión es que estamos avanzando muchísimo, pero también falta muchísimo por conseguir.

Mujeres, trabajadoras, artistas, pero también posibles madres… ¿Existe una verdadera oportunidad para la conciliación laboral de las mujeres? 

 

Si comenzamos por conciliarnos nosotras mismas, sí. Es un trabajo que precisa encontrar primero una voz no solo al exterior, sino al interior también, que ha estado callada durante milenios. Es también un trabajo no solo colectivo sino además personal. Reivindicar la igualdad pero comprendiendo antes qué expresamos con ello. El concepto de igualdad lleva a la confusión. Para mí la igualdad no equivale a pretender ser igual que el hombre, sino a nosotras mismas. Por ello creo que el comienzo es la reconciliación con nuestro verdadero yo, un camino que lleva años, para luego reconciliarnos también con las otras mujeres, por ejemplo, con nuestras madres.

CUESTIONARIO

El cuestionario Proust

A finales del siglo XIX Antoinette Faure, hija del presidente de Francia, presentó a su amigo el escritor Marcel Proust un cuestionario que, a través de la diversidad de sus preguntas, buscaba ofrecer un esbozo de la personalidad del autor de "En busca del tiempo perdido". La experiencia ha quedado como un clásico del periodismo, usado posteriormente por presentadores televisivos como Bernard Pivot, quien solía utilizarlo al comienzo de sus entrevistas, o por la revista Vanity Fair. Este mismo cuestionario servirá para cerrar cada uno de nuestros "Diálogos".

1. ¿Principal rasgo de su carácter? Empatía.

2. ¿Qué cualidad aprecia más en un hombre? Ternura.

3. ¿Y en una mujer? La compasión.

4. ¿Qué espera de sus amigos? Que me tengan en cuenta.

5. ¿Su principal defecto? El control.

6. ¿Su ocupación favorita? Investigar: antiguas culturas, músicas, misterios.

7. ¿Su ideal de felicidad? La paz interior.

8. ¿Cuál sería su mayor desgracia? Vivir en guerra.

9. ¿Qué le gustaría ser? Libre.

10. ¿En qué país desearía vivir? En el que me sienta en casa.

11. ¿Su color favorito? Verde.

12. ¿La flor que más le gusta? Rosa.

13. ¿El pájaro que prefiere? Gorrión.

14. ¿Sus autores favoritos en prosa?  Virginia Woolf, Teresa de Jesús.

15. ¿Sus poetas? Sor Juana Inés de la Cruz, Gloria Fuertes, Ángel González, Augusto de Campos.

16. ¿Un héroe de ficción? Doctor Strange.

17. ¿Una heroína? Elijo una heroína humana, Paloma Navarrete.

18. ¿Su compositor favorito? Franco Battiato.

19. ¿Su pintor preferido? Fra Angelico.

20. ¿Su héroe de la vida real? Cualquiera que dé amor a los demás.

21. ¿Su nombre favorito? No se me ocurre.

22. ¿Qué hábito ajeno no soporta? La manipulación.

23. ¿Qué es lo que más detesta? Juzgar.

24. ¿Una figura histórica que le ponga mal cuerpo? Videla. Cualquier genocida.

25. ¿Un hecho de armas que admire? Es un tema sobre el que tengo un absoluto desconocimiento.

26. ¿Qué don de la naturaleza desearía poseer? La inocencia.

27. ¿Cómo le gustaría morir? Saludable, anciana, dormida.

28. ¿Cuál es el estado más típico de su ánimo? Optimismo.

29. ¿Qué defectos le inspiran más indulgencia? Los derivados del sufrimiento.

30. ¿Tiene un lema? "Y si no, pues nada..."

ENLACES

(Minimmento#0 -LMTR)

(Teresa Ramos & J.I. Delgado)