• José Ignacio Delgado

Alexander McQueen

Cuando la Moda (realmente) se convirtió en arte.


Sería injusto y vano resumir, en unas pocas y apresuradas líneas, la biografía y obra de uno de los escasos artistas verdaderos que han navegado por el proceloso mundo de la moda. Y aunque es posible que en el imaginario colectivo la figura de Alexander McQueen perviva en base a sus polémicas y supuestas provocaciones ("niño terrible" hasta el final...), no es menos cierto que su legado permanece para demostrar el enorme talento que atesoró. Sus creaciones bien para grandes marcas (Givenchy) o bajo su propio nombre, son materia con el que las escuelas de moda de todo el mundo ejemplifican conceptos como inspiración y talento. No faltan tampoco publicaciones y documentales a disposición del público para quienes pretendan 'aproximarse' al genio (llegar a entender una mente tan brillante es tarea imposible). También abundan testimonios gráficos de sus impactantes puestas en escena, que seguro hicieron palidecer las veleidades de pretendidos autores "serios" que tanto aburren con su vacío discurso.


Por todo lo dicho y a modo de homenaje, quiero evocar la memoria audiovisual de uno de los momentos más icónicos en la historia de la moda, en que ésta se dio de la mano con el arte performático para transmitir no solo belleza o provocación sino también profundo mensaje. La tecnología dominando al ser humano, quien es tratado como objeto de consumo y directamente 'procesado' sobre la cadena de montaje.

McQueen en estado puro...