• José Ignacio Delgado

Canciones Eternas

"Ordinary world"

Duran Duran: The wedding Album, 1993



Duran Duran, al frente de los cuales figuraba el apolíneo Simon Le Bon, llegó a ser una de las bandas de referencia durante la década de los 80. Junto a otros grupos 'de diseño' abanderaron aquella moda más bien hortera de los “Nuevos románticos”. Y es que tras la catarsis del Punk, la industria del entretenimiento necesitaba re-direccionar a la juventud del primer mundo hacia el buen camino (aceptación del status quo = consumismo). Surgieron así los Duran, Spandau Ballet, Depeche Mode, A-Ha, Ultravox, etc., auspiciados no tanto por sus valores musicales como por ser iconos de elegancia y glamour. En los años que duró el fenómeno vendieron decenas de millones de discos, abarrotaron estadios, explotaron el boom del videoclip. Y como suele ocurrir, tras el arrebato llegó la indiferencia y la amenaza del olvido, según los adolescentes ingresaban en el mundo adulto y las nuevas generaciones buscaban sus propios ídolos. El ciclo interminable.


Años después del fulgor, Le Bon escribió una letra en recuerdo de un amigo de juventud, muerto prematuramente a causa del algún exceso. Le imagino en algún amanecer tumultuoso (no sé por qué me viene la imagen de un exclusivo islote griego, de cegadora blancura) meditando con cierta melancolía acerca de la ingratitud de los fans, entonces volcados con el sucio Grunge; preguntándose por el inexplicable vacío que dejan tras de sí los años vividos al límite; eligiendo el Ferrari con el que irá a la playa ese día. Y así, cosas de la vida, la canción que culminaría su carrera, surgió un día de 1993 cuando ya todos daban al grupo por finiquitado. Sería injusto no reconocer su talento para componer hits como "Come Undone", "Save a Prayer", "A view to a kill"..., pero en "Ordinary world" todo encaja como nunca antes. El tema rezuma nostalgia y elegancia. Cada arreglo está en su sitio, la producción es primorosa. Pero, sobre todo, hay inspiración. No importa que nunca te haya gustado Duran Duran ni lo que representó en su momento. No queda más remedio que despojarse de prejuicios y admirar una canción casi perfecta. Cuando, tras la devastación, ya solo se aspira a seguir adelante y vivir una vida "ordinaria". Épico, triste, esperanzado, “Ordinary World” es un bello himno que deberíamos tener siempre a mano en el playlist de nuestras canciones eternas.



Mundo normal:


Fue un jueves lluvioso en la avenida

me pareció oírte hablar suavemente

enciendo las luces, la tele y la radio

ni aun así puedo escapar de tu fantasma

¿Qué le ha ocurrido a todo?

Loco, algunos me llamarán

¿Dónde está la vida que conocí?

Se fue


Pero no lloraré por el ayer

hay un mundo normal

que de alguna forma debo encontrar

y mientras intento hallar mi camino

al mundo normal

aprenderé a sobrevivir


Pasión o coincidencia

una vez te incité a decir

"El orgullo nos separará"

Bien, mi orgullo se fue por la ventana

saltó por las azoteas, se escapó

dejando un vacío en mi corazón

¿Qué me está pasando?

Loco, algunos dirán

¿Dónde está ese amigo cuando más lo necesito?

Se fue


Pero no lloraré por el ayer

hay un mundo normal

que de alguna forma tengo que encontrar

y mientras intento hacer mi camino

al mundo normal

aprenderé a sobrevivir


Periódicos en la cuneta

hablan de sufrimiento y codicia

aquí hoy olvidé el mañana

Oh, aquí junto a las noticias

de guerra santa y santa necesidad

la nuestra es una conversación afligida


Y no lloro por el ayer

hay un mundo normal

que de alguna forma tengo que hallar

y mientras intento hacer mi camino

al mundo normal

aprenderé a sobrevivir


Todos son mi mundo

Aprenderé a sobrevivir

Nadie es mi mundo

Aprenderé a sobrevivir

Nadie es mi mundo

Todos son mi mundo