• José Ignacio Delgado

Colour Out of Space

Finalmente, una digna adaptación al cine del universo de Lovecraft.


No creo de interés compartir mi clasificación, forzosamente subjetiva, de escritores injustamente infravalorados por la élite literaria. Por eso me limitaré a decir que, en la misma, H.P. Lovecraft figura en lugar destacado. Su visionaria concepción de un universo regido por ancestrales fuerzas malignas, monstruos de dimensiones planetarias acechando en el vacío, ha sido burdamente definida como horror cósmico. Sin embargo, entiendo que la obra del de Providence escapa de cualquier intento de etiquetado. Limitado por el barroco uso de una lenguaje que apenas le llega para describir sus miedos y fantasmas, no obstante es también autor de sintéticos poemas capaces de evocar paisajes ensoñados. Asimismo, su profundo conocimiento del ancestral folklore del noreste americano (que décadas después también inspiraría a S. King) le sirve de punto de partida para la construcción de un original universo propio, después ampliado por entusiastas seguidores, que hace de Lovecraft un escritor único. La saga sobre los mitos de Cthulhu y el libro prohibido Necronomicón son los ejes sobre los cuales va tejiendo su densa y macabra urdimbre de relatos, novelas y poesías, que han inspirado a numerosos artistas en los ámbitos de la literatura, la ilustración o el cine. Lamentablemente, el tratamiento recibido por este último por lo general ha pecado de superficial, cayendo casi siempre en los estereotipos del terror de serie B. Podría aducirse que las limitaciones técnicas que hasta hace poco lastraban el cine de fantaciencia, hacían imposible la traslación en imágenes de sus fabulosas creaciones. -A este respecto cabe recordar que el mismísimo Kubrik tuvo que renunciar en su día al ambicioso proyecto "A.I.", por entender que el cine aún no podía proporcionarle la estética que pretendía, y tuvo que ser Spielberg, décadas después, quien lo llevara a término con una factura técnica impecable, si bien el azucarado producto estuviera en las antípodas de la filosofía kubrikiana-. Finalmente y como bien sabemos, llegó la ansiada revolución tecnológica para arreglarnos a todos la vida, poniendo al alcance de directores y productores una casi infinita paleta de posibilidades.


Es de celebrar por tanto que la reciente Colour Out of Space, basada en el relato de mismo título, marque el inicio de una re-lectura de la obra de Lovecraft para el cine. Richard Stanley ha dirigido la película con un resultado, a mi parecer, más que interesante. Y aunque el argumento de un objeto que cae desde el espacio para desdicha de la Humanidad pueda parecer manido, no debe olvidarse que el relato original fue escrito en 1927, y que su originalidad (y causa de desazón para quienes lo hemos leído) estriba en definir dicho objeto como color. Con gran acierto, Stanley traduce literalmente el concepto para "impregnar" la película de unos fascinantes y muy inquietantes tintes rosáceos que envuelven no solo a los personajes sino también al espectador, sumergiendo a todos en una especie de ensoñación tras la que acecha el horror lovecraftiano en estado puro. Sin renunciar a un retorcido sentido del humor siempre agradecido, la película va discurriendo por ese ambiente onírico que no evita algún brutal sobresalto (capaz de instalarse en la memoria), para desembocar en un truculento final y en un calmado e inquietante epílogo. Pero es en la paulatina, casi exasperante, construcción del malsano y colorista ambiente (posiblemente los modernos consumidores de terror palomitero se sientan defraudados), donde encuentro la mayor cualidad de esta sugerente película. Además, los buenos actores (hacía tiempo que no veía completa una película en la que apareciese Nicholas Cage) y la estupenda banda sonora de Colin Stetson colaboran en el buen resultado.


No puedo por menos que señalar similitudes, no solo a nivel argumental sino también en el tratamiento visual, con otra reciente y original película: Annihilation (2018, Alex Garland). Ignoro quién influye a quién, pero ambas obras me parecen igualmente fascinantes.