• José Ignacio Delgado

Fastiginia

El libro de viajes escrito en 1605 por Tomé Pinheiro es un retrato del Valladolid de la época.


Si en una anterior entrada de este Blog me refería a una obra literaria que tenía como cambiante escenario diversos espacios de la ciudad de León (https://www.cascanueces-blog.com/post/cuentos-del-reino-secreto), hoy haremos lo propio con otra en la que la ciudad a orillas del Pisuerga se erige como protagonista: "Fastiginia, vida cotidiana en la corte de Valladolid".

Las crónicas del viajero portugués Tomé Pinheiro da Veiga, decriben sus aventuras en la por entonces capital del reino de España, y se constituyen en un documento valiosísimo y pormenorizado de los usos y costumbres de la corte en los inicios del siglo XVII. Pinheiro acude desde Lisboa para asistir a las celebraciones por el nacimiento de Felipe IV, y transmite con todo lujo de detalles el generalizado ambiente de alegría, dispendio y sensualidad de unas fiestas que se prolongaron durante meses. La enumeración del increíble lujo de la corte del Rey Piadoso -caballos enjaezados con filigranas de plata, interminable desfile de nobles adornados con piedras preciosas y gruesas cadenas de oro macizo, pantagruélicos banquetes servidos en vajillas primorosamente labradas...- compite con cualquier descripción de las legendarias cortes de Oriente y deleita durante páginas enteras. El autor tampoco escatima elogios para glosar la belleza de las mujeres de Valladolid o el carácter abierto y sofisiticado de los castellanos, en contraste con el más taciturno de los portugueses. Son constantes los ingeniosos diálogos que mantienen Tomé y sus compañeros de parranda con las alegres damas y cortesanas que se dejan ver por el desaparecido Paseo del espolón o por el Prado de la Magdalena en un tiempo, no lo olvidemos, en que coincidían en la ciudad Cervantes, Rubens, Quevedo y Góngora entre muchos otros de los más destacados artistas del mundo. El nacimiento del Príncipe en el Palacio Real, su bautismo en la iglesia de San Pablo (en el Palacio de Pimentel, sito en la misma plaza, había nacido décadas atrás su abuelo Felipe II); fastuosos bailes, desfiles, torneos, corridas de toros y juegos de cañas se sucedían como si no hubiese un mañana. Y todo ello sobre el privilegiado escenario que constituían las calles, plazas, riberas de un Valladolid que por entonces podía considerarse con toda justicia una de las capitales del mundo.


El Ayuntamiento de Valladolid, a través de la Editorial Ámbito, editó hace años una edición hoy agotada. No obstante, aún es posible localizar ejemplares en librerías y vía Internet en el mercado de segunda mano, ejemplares de esta rara joya bibliográfica.