• Cascanueces

La inspiración del viajero

Ojalá no suene demasiado pretencioso pero, para conocer mejor el "mundo Cascanueces", es obligado referirnos a la figura de Marco Polo como una permanente fuente de inspiración. Salir al mundo en busca de mercancías capaces de ilusionar a nuestros clientes, emocionarnos con la renovada emoción de cada temporada, descubrir juntos pequeños tesoros, conecta "románticamente" nuestro pequeño negocio con aquel mítico personaje.


Y es que la idea de que en el siglo XIII existiera un viajero veneciano que se aventuró por las ignotas rutas de Asia Central en busca de la capital de la China, no puede por menos que desatar la imaginación. Solo llegar a las puertas de la mítica Xanadú, donde reinaba Kublai Khan, le llevó tres largos años a lo largo de lo que luego se conoció como la "Ruta de la seda". Una vez allí, el rey de los tártaros lo tomó a su servicio como embajador extranjero, destino que le permitió conocer en toda su inmensidad los territorios que hoy conforman el gigante de Asia. ¿Cómo pudieron asimilar los ojos de aquel intrépido comerciante europeo la magnificencia y el exotismo que cada día se desplegaban ante sí? En su viaje de vuelta, esta vez a través del Mar Índico, nuevamente desfilaron ante su atónita mirada las maravillas de Sumatra, de la India, de Omán...


Ya en Venecia, ¡veinte años después de su partida!, se decantó por el bando perdedor en una de tantas guerras que asolaban las ciudades-estado italianas. Esta decisión le llevó a la cárcel, donde compartió celda con el escriba Rustichello da Pisa, quien fue tomando nota del relato de sus increíbles aventuras para componer el "Libro de las Maravillas" (en la imagen, la portada de la edición española de 1503). Tal como era costumbre en la época, las páginas rebosan de testimonios reales pero también, a no dudar, de libérrimas invenciones que a lo largo de los siglos han alimentado la imaginación de incontables lectores. La nuestra, ya lo hemos dicho, también. Y la del escritor Italo Calvino, que en los años 70' del siglo pasado ideó una serie de diálogos imaginados entre Kublai Khan y Marco Polo, en los que se daba cuenta de las extrañas ciudades que el viajero había descubierto en sus misiones allende las fronteras de China. El conjunto de relatos tomó el título de "Las ciudades invisibles", que a su vez han servido de punto de inicio e inspiración a este Blog. Por ello no deja de sorprender que, salvando el abismo de tantos siglos, el viaje de Marco Polo nos haya traído hasta el día de hoy, donde escribimos estas breves líneas para ilustrar el "Mundo Cascanueces". Y tal como reza el final de otra obra gestada en una prisión, acaso la más sublime fabulación jamás imaginada, ante este cúmulo de felices casualidades tan solo nos resta decir ¡Vale!.



Por si alguien se anima a dejarse asombrar por las aventuras de Marco Polo:

(Libro de las maravillas del mundo. Marco Polo. Cátedra, Madrid, 2007)


Y si además quiere deleitarse con la obra de Italo Calvino:

(Las ciudades invisibles. Italo Calvino. Siruela, Biblioteca Calvino)