• Teresa Ramos

La magia del Solsticio de verano

Evocación del ancestral cambio de ciclo.



A las 5:31 del 21 de junio comienza nuestro Solsticio de verano boreal. Un momento mágico en que el Sol permanece "quieto” en su posición más alta en el cielo. Y sólo durante éste día experimentamos la jornada de más horas de luz de todo el año. ¡Qué momento fascinante!


Y éste día, en nuestra tradición, nos acompañan celebraciones con rituales de Fuego y magia. Encender un Fuego, danzarlo, contemplarlo y saltarlo tienen que ver con generar magia simpática, esa magia que pertenece al sistema de creencias que nos dice: “lo similar produce lo similar”, y así el encender un Fuego le “da más impulso al Sol” para seguir con fuerza (ya que a partir de éste día el Sol se irá debilitando) y danzar alrededor del Fuego, lo mantiene vivo, experimentando que a quien lo contempla, le penetra la luz y “se purifica”.


Y la magia se completa “saltando al Fuego”. Ancestralmente en nuestra Europa lo saltaban las parejas (tal vez evocando el equilibrio y las fuerzas de lo femenino y masculino como lo celebran en China) y cuanto más alto saltaba la pareja, más altos crecerían los cultivos. Muchos son los rituales actuales basados en las culturas ancestrales de todo el mundo, experimentando algunos de ellos en los lugares que he habitado; festividad de danza y cantos del Inti Raymi en los andes peruanos, fiestas de São João y danza Forró en el nordeste de Brasil, la fascinante entrada de la Luz en Stonehenge e incluso he imaginado ver el Sol de media noche en Laponia … Rituales diferentes manifestados en la Tierra que evocan celebrar, saludar y tomar conciencia de nuestra herencia cósmica.


Hoy que me encuentro exactamente en ésta latitud del mundo, con las horas de luz y tradición que corresponden, celebro la gran fiesta del Sol y Fuego.


Que la noche de magia sea propicia.