• Cascanueces

Moulinsart-Cascanueces



Son incontables las veces que, de niño, me he sumergido en los comics de Tintin. El universo creado por el dibujante Hergé forma parte de mi 'memoria profunda', refugio de soñador, policroma fantasía. Hoy, siglos después, paseando por la tienda Cascanueces de Valladolid, una fortuita alineación de elementos (la luz que entraba por el ventanal del fondo, la presencia abstraída de esta suerte de truncada Venus, la acumulación de mercaderías que complacería al mismísimo Marco Polo...) ha prendido la chispa del recuerdo y la consiguiente elipsis de tiempo y espacio, y de nuevo me he encontrado en el sótano del castillo de Moulinsart, donde el Capitán Haddock acumulaba, en gozoso desorden, los recuerdos de su vida errante. En aquel lugar mágico se iniciaron extraordinarias aventuras que hoy evoco.


Solo por revivir ese precioso instante hubiera merecido la pena la visita.