• Cascanueces

Plaza de San Pablo

(IV) Configuración en 1605


Para concluir esta serie de entradas que hemos dedicado a la emblemática Plaza de San Pablo (Valladolid), nada mejor que una mirada al pasado, más concretamente al año 1605 que, por motivos ya familiares en este Blog, supone uno de los momentos álgidos en la historia de la ciudad: capitalidad del reino, hogar por tanto del rey Felipe III y su esposa Margarita de Austria, alrededor de la espléndida corte española pululaban los mejores artistas de su tiempo como Cervantes, Góngora, Quevedo y Rubens. En abril nacería el sucesor de la corona, príncipe Felipe Dominico, que llegaría a reinar como Felipe IV, el Rey Planeta. Eran los tiempos de esplendor del valido del rey, el ambicioso y todopoderoso Duque de Lerma, responsable de las 'idas y venidas' de la corte entre Madrid y Valladolid, organizadas no tanto por razones políticas como económicas, pues le sirvieron para pergeñar operaciones especulativas de enormes dimensiones. De todo ello, así como de las fiestas en honor al nacimiento del príncipe ya hemos hablado en estas 'ciudades invisibles'. Por tanto solo es necesario recordar que aquellos acontecimientos quedaron registrados por la pluma del viajero portugués Tomé Pinheiro en su crónica Fastiginia, documento de excepcional valor que da cuenta de los usos y costumbres en la España de la época y de su capital entre 1601 y 1606, Valladolid.

Bien puede afirmarse que el corazón que palpitaba en el centro de aquel mundo, era la Plaza de San Pablo, donde se ubicaba el Palacio Real. La maqueta de la imagen (arquitectura pfc.es) reproduce en 3D la configuración y el complejo de edificios que la rodeaban: el propio palacio donde habitaban los reyes y nacería el príncipe; el gran 'salón de saraos', construido expresamente para las fiestas a las que era tan aficionado Felipe III y donde se celebraría el baile en honor a la delegación inglesa invitada para tal ocasión; el convento de San Pablo y la iglesia de San Gregorio, donde recibiría bautismo; como puede apreciarse, el conjunto estaba conectado entre sí por las características galerías elevadas de madera cuya función principal era propiciar que los reyes y cortesanos pudiesen deambular entre los edificios sin tener que bajar al nivel de la calle. Ya aislado y cerrando la plaza, destaca la planta inconfundible del Palacio de Pimentel.



Sección del plano de Ventura Seco (1738) donde se aprecia la configuración de la plaza y alrededores.