• José Ignacio Delgado

¿Shakespeare en Valladolid?


W. Shakespeare

La idea de que el autor de Hamlet, Macbeth, Enrique IV..., pudiera haber visitado Valladolid, constituye desde hace siglos objeto de especulación. Nada hay demostrado al respecto, pero la fecha que se ofrece como más probable, 1605, coincide además con la estancia en la ciudad del único creador que compite con el Bardo de Avon por el trono de la literatura universal. Me refiero, sobra decirlo, a Miguel de Cervantes. La posibilidad de un encuentro entre ambos ha alimentado las más apasionadas conjeturas.


Estas se basan en un hecho fehaciente que sí forma parte de los libros de Historia: los tratados de paz entre España e Inglaterra, las dos grandes potencias de su tiempo, tras décadas de hostilidades. La pugna entre los batalladores Felipe II e Isabel I no tuvo continuidad con sus respectivos sucesores. Felipe el piadoso y Jacobo I no solo compartían una marcada laxitud frente a la tareas de gobierno, sino también una notable inclinación por los gentiles placeres de la vida. Una filosofía hedonista que acaso facilitó un temporal armisticio, rubricado primero en Londres (1604) y un año después en Valladolid. Para tan magna ocasión, que coincidió con las celebraciones por el nacimiento del heredero del trono Felipe IV, los ingleses enviaron una fastuosa comitiva de 700 miembros, encabezada por Sir Charles Howard, conde de Nottingham. Componían esta embajada las figuras más destacadas de las artes y el pensamiento de su época, con el fin de contrarrestar adecuadamente el esplendor de los españoles. Y si bien no quedó constancia pormenorizada de los herejes (apelativo con que eran conocidos por los castellanos) que la componían, tampoco es descabellado aventurar que W. Shakespeare, por entonces ya sobradamente reconocido como dramaturgo, y protegido del rey Jacobo, fuese uno de sus miembros.


La posible coincidencia en Valladolid de Cervantes y Shakespeare sigue siendo campo abonado para artículos, películas, piezas teatrales y relatos. Anthony Burgess elucubró deliciosamente sobre el tema en la novela breve Encuentro en Valladolid. Y aunque el lector pueda juzgar demasiado ambigua mi conclusión ante la incógnita planteada en estas líneas, no es menos cierto que todo un príncipe danés también se debatió, irresoluble, ante la duda del ser o no ser.