• Cascanueces

The looming tower

Excelente serie sobre los 'prolegómenos' del 11-S

El actor Bill Camp


No debería resultar extraño que un episodio tan traumático como los atentados en Nueva York del 11-S de 2001, alimenten decenas de títulos de documentales o ficción. Internet y las plataformas de streaming abundan en productos de todo tipo sobre el devastador evento: desde infumables panfletos que sin asomo de rigor dan pábulo a todo tipo de teorías conspiratorias, hasta productos de perfecta manufactura cuyos planteamientos no eluden 'pintar la cara' a los políticos o a los responsables de seguridad de la administración correspondiente. La breve serie que nos ocupa encaja sin duda en el segundo grupo. "The Looming tower" es un perfecto ejercicio de 'introspección' y manifiesta crítica a la incompetencia de aquellos que, teniendo en sus manos la seguridad de un país, permitieron que las rencillas entre distintas agencias contraterroristas propiciaran fisuras en el sistema por donde se colaron los criminales. Dicho de otra forma: una mejor colaboración entre la CIA y el FBI seguramente habría impedido el cataclismo de las Torres Gemelas. Tremenda conclusión que queda enfatizada por la inclusión de fragmentos de las sesiones de investigación que llevó a cabo el Senado de EEUU, donde se pone de manifiesto la dudosa moral y capacidad de algunos de los intervinientes. La narración se desarrolla a lo largo de la década de los 90, y sigue el recorrido profesional y 'existencial' del jefe antiterrorista del FBI John O'Neill, interpretado por ese extraordinario actor de nombre Jeff Daniels. Junto a él, una nómina de excelentes compañeros de reparto (Michael Stuhlbarg, Bill Camp, Tahar Rahim, Peter Sarsgaard, Wrenn Schmidt, Michael Stuhlbarg, Alec Baldwin...) y la ajustada pero tensa dirección de Craig Zisk, consiguen la proeza de que el espectador pueda seguir con verdadero interés una historia de la que conocemos el final de antemano. Seguramente no hubiera sido necesario dedicar tanta atención a las intrigas amorosas de O'Neill y sus colegas, pero el carisma de Daniels y su perfecto retrato de un hombre incapaz de decir 'no', hacen que disculpemos esos 'baches sentimentales' de la historia. Por lo demás, 10 horas de entretenimiento 'serio' absolutamente recomendables.